Filandera, sin tu violín los acordes de aquella noche hubiesen sido tristes. Fuiste tú, Dama de la Soledad, la que reunió las notas precisas para nuestros versos.
Sin duda, y ahora recordando a Irene a estas altas horas de la noche sólo me cabe rendirme a la belleza de su persona. Ojalá hubiese más personas como tú, dama de la noche, hilandera de sueños...
Ahí las dao!!!
ResponderSuprimirSin duda, y ahora recordando a Irene a estas altas horas de la noche sólo me cabe rendirme a la belleza de su persona. Ojalá hubiese más personas como tú, dama de la noche, hilandera de sueños...
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