Buenas Costumbres (Interludio 8)

Aroma de libro
abierto tu sexo
de frases húmedas

sed de terminar
para que reposes
en las estanterías

y te recuerde, aroma

Mala Dieta (Interludio 7)

Latidos con latidos
abocados a un paseo
por las baldosas rotas,
calle de barrio,
por donde te fuiste, tac
tac, tus tacones
como un infarto ineludible.



---...con estos improvisados versos reiniciamos el pulso de este blog...---

Video del Recital de la A.C. Diván. Febrero 2009 (Cartagena)

Aquí os dejo el video de mi intervención en el cierre del primer ciclo de poesía gestionado por la Asociación Cultural Diván, en el cual se ofreció una pequeña plaquette con los poemas de los participantes.

Fugit

Los años se parecen
como los perros a sus dueños,
vacunados contra la rabia,
acostumbrados al paseo
a la misma hora, dejando
las calles un poco más sucias,
perro tras perro, los mismos
versos, los mismos somníferos,
bostezo, ausencia y sueño
que aún hay una diferencia.

Soy más viejo.

El que avisa...

Al igual que el título de esta entrada empiezo señalando que el que avisa no es traidor. La laicidad se encuentra en manos negras dentro de nuestra querida Europa. Ya no comentemos el de nuestro querido País, que eso sería otro tema a abordar de manera larga y tendida.
Dándome una vuelta por blogs amigos me encuentro en "Cantando en voz baja" una entrada que hace referencia a una noticia surgida en Irlanda. La noticia divulgada por el periódico Público, más en concreto en la contrapartada de éste del día 12 de Julio, nos pone en aviso de que en el citado miembro de la Unión Europea estará penado blasfemar.
Vamos, para los que no se enteren, uno no se puede Cagar en Dios, so pena de una multa nada agradable.
Así que la laicidad, tan preciada por unos pocos en estos lares y mejor entendida más allá de los Pirineos, encuentra mermada de nuevo su derecho a regir el destino universal de los ciudadanos europeos, algo, desde mi humilde punto de vista, denunciable y un retroceso sobre la libertad iniciada con los revolucionarios franceses de finales del siglo XVIII.
La religión no puede, no debe, marcar las pautas legislativas de ningún estado. Claro está que, observando el mapa social-político del mundo, el asunto está aún por lucharse. Ejemplos que se me vienen a la cabeza y a cualquiera que esté leyendo estas líneas son, por desgracia, numerosos y poco afortunados.
Lo peor, que lo mismo que denunciamos y se denuncia semana tras semana, esté resurgiendo en nuestra amada Europa.
Y repito, resurge.
O, ¿se han olvidado de nuestra historia tanto local como continental?

Aquí les dejo, por otro lado, los enlaces para que ustedes mismos abran los ojos y queden avisados.

http://blogs.publico.es/joseaperez/46/perdonen-si-blasfemo/

http://cantandoenvozbaja.blogspot.com/2009/07/perdonen-si-blasfemo.html

Danza Macabra en un amanecer con Ingmar Bergman


Amanece cuando menos esperas

sin haberte dado cuenta,

como un amor que aparece

sin haber deseado nunca, nunca

su llegada tras despertarte frío

en una pesadilla

con mujeres de hielo.


Amanece de pronto,

como una muerte vestida de negro

retándome a una partida de ajedrez.





Homenaje Urbano II

A love supreme mientras cruzo
este parque ataviado de noche
suena en el viento, silbo, viento
entre dientes, quizás el miedo
a los perros, ese niño que huye
y enciende la luz para deslizarse
por el pasillo,
-aún infancia en mi frente -
atravesando el parque ya
cerró la noche y con pocos
cigarros para abordarla.
Más allá, sólo me espera
una manada de gatos
salvajes deslizándose
medio en la carretera
abandonada de autos,
medio en el sueño
de otra existencia,
como guardianes
de una puerta
a un lugar
secreto
vacío.

Sigue el cuarteto de John Coltrane
en el aire, sólo la oscuridad recia,
para dirigirme a la puerta.
Aceptar ya el sueño.

Los gatos también eran cuatro.

Homenaje Urbano I

No hay espesura, un camión
voltea su herrumbre y vomita
lirios con voz de un cigarrillo
consumido, el jazz rodeando
me escucho a mí mismo,
las pastillas para dormir
y la espera de otro sol
contra el asfalto.
Y otra vez el baño, otra vez,
Julia tus palabras,
no sirven, no sirves
para nada más nítido
que la noche.