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Versos para Patroclo

Siempre me decían: "Mantén cerca un bolígrafo y un papel para esos versos que vuelan rápidos y que con el sueño nunca vuelven". Hoy ya no me hace falta seguir ese consejo. Ellos surgen de mí y mueren en mí y he decidido ser inmortal. La inmortalidad de Patroclo. Las sombras y esos labios derritiéndose en mi boca sedienta. Es la sed, el desierto, este frío terrible, este sudor que me evapora. Esta sed que sólo calma el abrazo de las piernas al abrirse para poder beber, beber tal y cómo lo hizo Joe Williams. Tal y como Robert Plant nos descubrió al ahogarse nada más grabar su primera canción. Es todo cuestión de canciones, murmullos e hierros candentes que nos dejan ciegos, somos antropomorfos del sexo, con sólo cuatro sentidos para lamer el sudor y el whisky de las vulvas. Pero sí, es verdad que a veces un hielo ayuda a emborracharte mejor, a alcanzar un final más acorde al violonchelo que te regaló tu madre al nacer. Al final, una noche se puede resumir en el alcohol destilado por tu cuerpo junto con las canciones que cantas y que no son tuyas, sino de tus ancestros más alejados. La música es la voz de esos muertos que nunca conociste y se resisten, como Patroclo, a hundirse en la oscuridad absoluta hasta que nos hayan consumido en su venganza. Al igual que Joe Williams, sin papeles para cambiar de rumbo sabiendo que los barcos no naufragan, sólo mueren de sed.

Tantas veces y sin embargo (Interludio 11)

Se puede pasear por debajo de tu ventana
y no recordar que no hay nadie en casa,
sin llaves para conciliar el maldecido
sueño con los recuerdos incesantes
de una época en la que la amnesia
era una simple página en blanco
para poder seguir escribiendo
tantos versos y sin embargo
sigo esperando, bajo tu ventana.
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Re-verso (Interludio 10)

Un náufrago, ya atardeciendo, en ningún lugar
y una botella vacía y sin
palabras de rescate. Todo
un accidente, un ferrocarril
encallado en la orilla, nada
que poder explicar ya anocheciendo, ya noche
abierta al hacedor de sombras.

Prohibido realizar fotografías (Interludio 9)

Amor de olvido, libro
deshojado en Alejandría,
bajo el mar, el desastre
de un terremoto,
un incendio abocado
a las cenizas,
a la arqueología
y a un museo
como amor de vitrina.

Buenas Costumbres (Interludio 8)

Aroma de libro
abierto tu sexo
de frases húmedas

sed de terminar
para que reposes
en las estanterías

y te recuerde, aroma

Mala Dieta (Interludio 7)

Latidos con latidos
abocados a un paseo
por las baldosas rotas,
calle de barrio,
por donde te fuiste, tac
tac, tus tacones
como un infarto ineludible.



---...con estos improvisados versos reiniciamos el pulso de este blog...---

Brevedad del Fotograma (Interludio 6)

Has forjado a la vida
en una sucesión de fotogramas,
de segundos estáticos
donde todo está como tú deseas,
-siempre-
yo posando en esta instantánea
con aquel mar de fondo
que me sigue dejando helado.

Brevedad de la Soledad (Interludio 5)

Arranco a los años de su naufragio
quedándome yo en la isla
donde siempre recito de memoria
nunca viniste a mi rescate.

Amnesia (Interludio 4)

Quedarse con el alma
como hoguera asustada y ceniza
de la oscuridad toda,
fría, que la rodea,
al despertarse y no recordar nada
de los cuentos e historias
que por la infancia nos hacían niños
y por la vejez rota
nos muda como locos de la noche.

Quién recordase dormir...

---...improvisación provocada por el mismo tema que yace en los versos...---

Poema Inconcluso (Interludio 3)

Y nada para esta página.
Ni una mujer, ni una ciudad,
ni un poeta engañándose.
Ninguna mentira.
Vacío de lo versos
y ninguna voz que te diga
no pasa nada, la misma mentira.

Ya se ha consumido la noche.
Amanece. Luz quebrada.
Ninguna noche
significa nada sin un suicidio,
sin un crimen, sin un grito.

El resto de lo que ya conoces
se diluye con ese sueño
que no piensa.

---...poema inconcluso de principios del 2008...y así creo que se quedará...---

La Brevedad del Instante (Interludio 2)

Dan ganas de mandarlo todo a Sebastopol
y que vuelva en un paquete internacional
si algún loco funcionario jersoneso
ha bebido suficiente vodka
y decide cumplir
su horario.

Esta es la dicotomía donde se sumerge
la vida en este preciso y vacuo instante.

Ya es hora de dejar de mirar el reloj
que no nos aleja de los recuerdos
ni a puñetazos de almanaque.
No hay heroicidad alguna
en contar los segundos
noche tras noche

como un insomne ahogado en lana.

Simplemente no mirar el buzón,
poeta, no mirar
y saber que no se te olvidó
poner la dirección de remite.

Nunca tuviste intención de hacerlo.

---...poema ex profeso y realizado a vivo tecleado en este blog...hay momentos para la palabra y momentos para los gritos...elegid vosotros mismos...---

La Brevedad del Poema (Interludio 1)

Un mes ausente, recordando los últimos versos que escribí, como un somnífero , como un preludio a los insomnios de las últimas noches.

"Con una copa vacía,
colmada de trozos de hielo
como corazones muertos,
escucho el latido de una música
palpitando sus últimos suspiros...."

Mes de habitar en ningún lugar, de revivir una y otra vez una cadencia, una entonación enfática de horas largas como un hierro sin terminar de forjar. Una ida y venida de palabras ignoradas, y de amaneceres en donde se huye hacia el sueño.

Mes de nadie y para nadie. Largas semanas de un Abril sumido en estos versos que se tornaban blanquecinos en la mente. De inspirar y expirar, esperar todo un infinitivo.

Al menos estos versos, breves, ausentes como yo, como este lugar...

Incomunicación (Interludio 0)

"Vivimos en el reino de la IncomunicacióN
La gente se pudre en su cueva de hormigón... "

Barón Rojo, claro, profético, año 82.

Estoy sumergiéndome en este mar de no conocer y de transmitir a ningún lugar.

Como a todas las especies que hubo, hay y habrá en la existencia, no le auguro a este blog más tiempo del que le otorgue mi capacidad para olvidarlo...

Mientras tanto, mientras nunca...