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Negativo 6-A

De la segunda mitad de aquel año de 1998 unos versos surgidos de la inconsciencia poética, los cuales un año más tarde saldrían publicados en el número 3 de la revista literaria Amalgama...

Negativo 6-A
Un mar de servilletas
mantea al muñeco vudú.
Los cuervos
alargan su lengua,
sostienen gotas
(de serrín)
de océano dividido
en movimiento ascendente,
hacia abajo
y le clavan los ojos
en labios blanquecinos,
párpados de pegamento,
pecho abarrotado
del vacío de sangre,
de gotas de lluvia que son
(como si fueran)
marionetas.

Amalgama Número 7 (Octubre 2001)













Pasaría un año, completo, para llegar a la séptima y última publicación de la revista Amalgama. Agotado ya el ímpetu inicial, y ya de manera casi individual y solitaria, se forjó este especial al séptimo arte.
En contraste con los anteriores números la revista sólo tenía una portada, ignorando la separación habitual de poesía y narrativa y, por supuesto, añadiéndosele una contraportada.
Fue más que nada una despedida decente a una historia más bien humilde, en la cual los recuerdos y los instantes son los elementos más valiosos que pudiera destacar, pero no en este momento.
En este epitafio participaron Francisco Buyo Larios, Héctor Castilla, Antonio Vela, Juan Ros Pérez, Guillermo Vivero, Alfredo Wandossell, Sergio Gallego Morales, Antonio Llorente Abellán y el que os escribe.
Os dejo con la editorial de este último número.
EDITORIAL.
...preston sturges claude miller jean renoir wayne glenn ford bette davis nicholas ray harrison ford james dean charles chaplin andrei tarkowski sergei eisenstein ettore scola pier paolo pasolini godard roberto rossellini ingrid bergman ava sinatra françois truffant mizoguchi holden hawks buñuel james stewart murnau stroheim dreyer lubitsch griffith garci lang vidor walsh sternberg kurosawa bresson orson welles spencer jack lemon walter mattahau billi wilder lelouch almodovar the marx brothers buster keaton spielberg lorre greenstreet lauren bacall bogart novak grace kelly andre bazin veiller cocteau de sica mankiewicz gabin polanski nicholson adjani catherine deneuve berlanga rey loren coppola “hitch” pickford rabal zukor...

Amalgama Número 6 (Octubre 2000)














Llegaríamos a la publicación del sexto número en el Otoño del 2000, en la que sería, a la postre, la mejor edición de la revista Amalgama.

Participaron en la sección de poesía, además del presente, los habituales Alfredo Wandossell, Eduardo Solano, Juan Ros Pérez, Sergio Gallego Morales, Héctor Castilla Jiménez, Sylvia Inglés, Antonio Xavier Rives, Elena Orenes, Guillermo Vivero Salmerón y Antonio Llorente Abellán.

En narrativa nos encontramos con los renglones de Francisco Buyo Larios, Héctor Castilla, Antonio Vela y Guillermo Vivero Salmerón.
Señalar que las ilustraciones de las dos portadas y la editorial fueron realizadas por Isidoro Conesa Godínez.

Dejo como legado este largo y delicioso largo poema.

"POEMA PARA UNA HABITACIÓN AZUL"

Mira las palabras, mira
cómo juegan y se ríen
de nosotros y de nuestras
ganas de teorizar
sobre como se comportan.

Hablamos de estar deshechos
y no pensamos que entonces
ha habido un tiempo en que sí,
en que realmente éramos
pleno, de una sola pieza.
Éramos entonces plenos,
totales y absolutos,
como un puzzle totalmente
terminado y enmarcado.

En qué momento, pregunto,
comenzó a hacer piruetas,
-a girar sobre si mismo-
el calendario; qué día
nos quedamos sin fronteras
entre un miércoles y un jueves;
en qué momento supimos
que los días y las piezas
de un puzzle, cuando se rompen
o se desarman, lo dejan
a uno eternamente solo
para recomponer -solo,
ya lo he dicho- almanaques
y siluetas.

Y tu boca
y su sorpresa en voz alta
no están sentadas al filo
de esta cama ahora deshecha
poniéndose un pantalón
de remordimiento o pena.

Diseminas mientras tanto
un cansancio inexplicable
de viernes nocturnamente
telefónico o de sábado
con olor a marihuana.

Y tus muslos, que te enterraron
la utopía hace ya tantos
siglos de ideas oscuras,
alzan violines que pesan
como el plomo sobre el gris
monótono de los días.

Y tus senos ya comprenden
lo que significa hablar
de escaleras: que no importa
los peldaños que uno tenga
que subir porque subir
siempre ha costado lo mismo.

Indago en algún espacio
de tu alma, en este preciso
instante, qué significan
ciertas luces imprecisas
de ciertos amaneceres
frente a un piso de alquiler.


Busco en tu sexo un aroma
de tabaco, una manera
de saborear el tiempo
que esparcen como confeti
los días sobre nosotros.

El tiempo
y las palabras
o un cuerpo para esquivar
el peso añil y concreto
de la muerte, para hacer
del dolor un sitio un poco
más habitable,
o al menos
para contrarrestar la íntima
aglomeración de olores
desordenados cayendo
sobre el lugar más recóndito
de este modo de vivir,
de esta habitación azul
encerrada ahora en versos.

Héctor Castilla Jiménez

Amalgama Número 5 (Marzo 2000)













Y con todo o con menos, llegamos al primer aniversario de la revista Amalgama con la puesta en la calle del número 5. Seguía ya este número la estética del número anterior, ante las buenas críticas acaecidas desde su salida.
En este número fueron publicados poemas de Antonio Marín Albalate, Antonio Llorente Abellán, Sergio Gallego Morales, Guillermo Vivero, Héctor Castilla, Juan Ignacio Ros Pérez, Alfredo Wandossell, Eduardo Solano, Antonio Madrid y el presente.
Dentro del apartado de narrativa encontramos los textos de Francisco Buyo, Salvador Calero, Guillermo Vivero y Antonio Vela.
Aquí se deja, sin duda, el mejor poema de ese número.

"Tiempo Perdido"


Hay tardes de Domingo quietas...

Como la tortuga adormecida en sus horas pares.

Tarde inevitablemente cursis y tontas y eso...

Negándose a mirar a poniente.


Tardes que son paisajes hueros,

Sin un punto de belleza en el espacio,

Algo así como la soledad misma de quién sabe

Que no vendrá la mano anillada de blanco

(Con la que sueño)

A borrar de sus labios

Toda la tristeza de la palabra añoranza.

Antonio Marín Albalate

Amalgama Número 4 (Enero 2000)


Entramos en el último año del siglo pasado y publicamos el número 4 de la revista Amalgama.
Como ya adelanté en la entrada de número 3, en ésta llevé yo las riendas del diseño y maquetación. Todo seguía siendo un poco artesanal; doblar fotocopias, ordenarlas, graparlas...
Pero este número, al menos, estéticamente, tuvo mejor factura y mejor final. Portadas grises con dos dibujos de María Arespacochaga, prestados de una edición de cuentos de Miguel de Unamuno.
Al respecto de las ilustraciones interiores se minimizaron, tendencia que seguiría en los próximos dos números hasta convertirse en algo testimonial.
Y en referencia al contenido se repitieron varios nombres, aunque la selección fue bastante más exigente. Aún así, viéndolo con perspectiva, en este aspecto teníamos un gran talón de Aquiles con el que luchar.
Participaron Antonio Llorente, Sergio Gallego Morales, Alfredo Wandossell, Juan Ignacio Ros Pérez, Sylvia Inglés, Elena Orenes, Antonio Xavier Rives, José Miguel Arroyo, Juan José Muñoz, Guillermo Vivero Salmerón, Ángel Galindo Piñana y el que escribe, Vicente Velasco Montoya por parte de la poesía. En narrativa nos encontramos con Antonio Vela, Guillermo Vivero Salmerón, Sari Mari Arponen, Juan José Muñoz y Francisco Buyo Larios.
La editorial corrió a cargo de Antonio Vela "...me miras, estoy vivo...sientos tus ojos clavados en mí y quedo inmóvil...me matas...tú decides".
Para terminar os dejo un poema de una persona que siempre sorprendió con sus escasos versos.
Otra vez
Presiento un aviso incesante,
una sensación que me trae recuerdos,
o no, quizás sean ilusiones,
ilusiones creadas buscando apego.
Pero entonces, ¿por qué?
¿Por qué no construyo frase
o concibo pensamiento cuerdo
cuando simplemente la veo?
Antonio Xavier Rives

Amalgama Número 3 (Noviembre 1999)



...y con todo llegamos al tercer número de Amalgama.
Un número que fue más de transición y en el que se volvieron a recurrir a los mismos errores del inicio, así que para no "amargar" más el recuerdo no los voy a citar de nuevo. Ya no hace falta decir que había demasiada gente que opinaba y que ninguno coincidíamos en el objetivo final. Así, este tercer número parecía más un proyecto de comuna juvenil en el que cualquiera pudo meter su mano sin tomar responsabilidades.
Por ello estas dos portadas, recuerden que una era para la sección de poesía y otra para la de narrativa, en las que no se diferencia el dibujo...o lo que fuese...ya ni me acuerdo. Cómo tampoco recuerdo a algunos de los publicados en la misma, personas que ni conocía y que poseían un dudoso talento para esto de la pluma.
Con todo, y a pesar de todo, salió en aquel penúltimo Otoño del siglo XX con estos nombres: Por la sección de poesía Alfredo Wandossell Amate, Guillermo Vivero Salmerón, Vicente Velasco Montoya, Juan Ignacio Ros Pérez (que seguía bajo su pseudónimo Un Fuego sin Llamas), Sergio Gallego Morales, José Miguel Arroyo, Antonio Llorente Abellán, Héctor Castilla, Elena Orenes y Ángel Galindo Piñana; Y por la sección de narrativa Vicente Velasco (con mi único relato publicado en esta etapa), Antonio Vela, Salvador Calero y Francisco Buyo.
La editorial corrió a cargo de Juan Ignacio Ros Pérez...una amalgama para buscar maravillas en un mundo diseccionado...
Bueno, la única verdad es que éste fue el último número en el que se funcionó de tan mala manera...porque si no pocas maravillas íbamos a buscar. Asumí un poco el control de la situación, ya que parecía que era el único que se cogía verdaderos enfados por el asunto...
Y no me equivoqué, pero eso será en la entrada del número 4, mientras leamos este poema de Ángel Galindo Piñana, con el que el día 30 de de este mes de Junio del 2009 uniré mi voz a su guitarra en un, seguro, delicioso recital.
Reflexión
Geométrica perfecta
indeleble dogma de fe;
formas ovaladas
sobre mentes imperfectas.
Linea recta interminable,
sinrazón desmesurada.
Perfección metropolitana
para cabezas enfermas
de seso y capital.
Los pilares de la vida,
perfectas obras de cemento.
Los ideales se corroen
en una viga de refuerzo,
lo propio se delimita
en ilusiones de bolsillo
donde no entró jamás
un rayo de sol.
Y una mente sin balcones,
¿podrá algún día
ver por si la luz?
¡Qué tristeza tan sutil!
Ángel.

Amalgama Número 2 (Mayo 1999)




Es momento se seguir relatando aquella aventura que fue la revista literaria Amalgama. Deslizarnos unos meses más en el calendario de aquel ya lejano 1999.
Aquel número traería consigo una notable modificación en el formato de la revista, el cual condicionaría el resto de las demás tiradas posteriores. Al introducirse un buen número de relatos y, sobretodo, por las indicaciones que me hizo personalmente Antonio Llorente Abellán en aquel desaparecido Café-Bar Espartaco de Cartagena, llegué a la conclusión de dividir la revista en dos secciones, una enteramente de poesía y otra de relatos.
Las secciones también tendrían su delimitación física en el formato, ya que cada una tendría una portada diferenciada a cada cara de la revista, estando cada una a la inversa para que se pudieran leer con mayor comodidad. Así, encima de estas linea se pueden observar las dos portadas.
Portada que esta vez tendría un color granate, el cual decidimos Antonio Vela y yo mismo, que para esa ocasión, y para evitar dislates que ya citamos en el recordatorio del número 1, nos hicimos cargo de la realización de la misma.
El resultado fue notablemente mejor, a excepción de que las portadas no salieron ni por asomo como debieran. Aún así fue una bocanada de aire ante tal infausto inicio.
En este número participaron, además del presente con los poemas Iridio 0º e Isósceles, en la sección de poesía Ginés Marín Iniesta, Sergio Gallego Morales, Alfredo Wandossell, Mª Carmen Pérez Almagro Vegekim, Miguel Arroyo, Juan Ignacio Ros bajo su archiseudónimo Un fuego sin Llamas, Ángel Galindo Piñana, Eduardo Solano, Elena Orenes, Guillermo Vivero, El Dormilón (---que sigo sin recordar quién era---), y Antonio Llorente Abellán bajo el pseudónimo de El Tercer Hombre. Y para los relatos tuvimos a Juan Gómez, Alfredo Wandossell y Antonio Vela.
La editorial correría a mi cargo, enfocada a la necesidad y osadía de aquel que escribe y su necesidad de ser leído, terminando con estas palabras: "Ese descubrirse ante tantos ojos, amalgama de pensamientos, sólo nos lleva a una inminente conclusión, ceñida en que aquél que escribe se desnuda, pero nuna lo hace por completo ya que siempre se deja los calcetines del revés."
Como nota a recordar señalar que se concretó con un dueño de un bar de Cartagena, cuyo nombre no voy a decir públicamente, un recital de presentación, pero el cual no se pudo realizar ya que tuvo el despiste de olvidarse del mismo, dejándonos en la estacada una tarde calurosa de Mayo.
Para terminar dejo aquí el poema de Antonio Llorente Abellán.
Poema Suspiro
Insensatez de los cuerpos
que se tambalean
bajo la piel,
el muro blando
que nos existe.
Y un ay dolorido
de no tener conciencia
de los dioses que aguantamos en la sangre
encerrados,
bostezando como locos.
El Tercer Hombre

Amalgama Número 1 (Febrero, 1999)


Hace ya un década surgió de la nada y para la nada una revista de carácter literario en la ciudad de Cartagena. De ella yo fui co-fundador, redactor, y miembro de la coordinación de la misma, además de ser su dulce verdugo un par de años después.
El germen de la idea nació un verano tórrido de 1998. En una lucha de alcohol, beneficiada por la juventud y las mujeres, una noche, hablando con Francisco Buyo, iniciamos el proyecto de realizar una única publicación en base a poemas míos y fotografías suyas. Aún recuerdo que la portada de la misma iban a ser el perfil de los hombros de una chica que, a la postre, estaría varios años sin hablarme. Claro está, la causa no fue que no le hiciéramos el reportaje.
Al poco tiempo, tomando un café aburrido con Juan Ignacio Ros, poeta sumergido en su mundo, surgió la idea de realizar una revista con el recuerdo puesto en "La Excusa", edición de años anteriores auspiciada por el ya desaparecido "Colectivo de Jóvenes Autores".
Aún así la idea tardó en tomar cuerpo.
El tiempo suficente para que otros dos conocidos llevaran a cabo una idea similar, y a la postre de mejor factura, con el nombre de "La Galera" (en la cual yo participé repetidas veces). Éstos eran Antonio Llorente Abellán y Héctor Castilla...pero mejor que ellos os cuenten su historia...
Tiempo suficiente para que pasara el invierno y entráramos en 1999. Tiempo suficiente para que un día, un buen amigo y buen prosista llamado Antonio Vela, perdido en los confines de Madrid hace tiempo, y yo no decidiéramos poner en marcha el proyecto. A éste, definitivamente, se le unió de manera permanente Juan Ignacio Ros como miembro de la coordinación, además de ser el que bautizara la revista con el nombre de Amalgama (además de buscar el símbolo químico para ilustrar la portada del primer número). Ciertamente no me gustó nada, pero nada se nos ocurría mejor, y así quedó.
Con el fin de financiar de manera autónoma la revista, y así de paso evitar publicaciones de anuncios en la revista, hicimos una cuota de suscripción, además de preveer que con cara tirada (150 éjemplares) pudiéramos doblar los gastos.
Los beneficios siempre tuvieron un buen final. Pregúnteselo al que escribe que también actuaba como tesorero oculto.

Así llegamos al número 1. Se vé que de tanta emoción se nos olvidó poner el precio de la misma, cifrado en 100 de las antiguas pesetas (0,66 céntimos actuales), por lo que en la imagen escaneada de la revista se puede apreciar que se puso a mano. Todo un detalle. Además, se repitió un mismo poema dentro de la revista. Para ser sinceros yo me despreocupé bastante de este número, dejándolo en manos de Juan Ignacio Ros (el cual aparecía bajo el pseudónimo de Un Fuego Sin Llamas, misterio que nunca pudimos arrebatarle), lo cual, visto tanto en su momento como con posterioridad fue un error garrafal. Las ilustraciones interiores son de baja calidad y sin ninguna relación con el diseño y el espíritu literario, y las erratas diversas y para todos los gustos.

Pero salió, color hueso, contando con la editorial de Francisco Buyo, citando a Octavio Paz, los poemas de Alfredo Wandossell, Eduardo Solano, Vicente Velasco, Sergio Gallego, Elena Orenes, Un Fuego Sin Llamas, Víctor Linares y El Tercer Hombre (pseudónimo con el que publicó con nosotros Antonio Llorente Abellán, coordinador de la cita Galera), además del relato de Antonio Vela.

Así, la primera experiencia fue poco grata, pero lo fue, con lo que la idea pervivió, aunque alimentada ya desde el pricipio con males que se dilatarían en la vida de esta revista como, por ejemplo, la ausencia de presentaciones.

De este número, hoy destacaremos un poema de un buen amigo mío, alejado ya de la pluma...

SILENCIO
Cada vez que paso a tu lado
Creo a lo lejos oírte
Y no salgo del propio asombro
¡sh, sh, sh, sh, sh...!
Se eriza la piel
Y me envuelve en seda el miedo
No sé, ni tan siquiera sé si quiero
El ruido del silencio me aturde
Quizás te escuche
Quizás te vea
Quizás te sienta
Preciado instante
De locuras que frecuento
Ahogándome al arrepentimiento
Y entre lágrimas
Por momentos
Sólo por momentos
Recuerde oírte
Oírte en silencio.

Eduardo Solano

P.D.: Asumiendo que todos somos una fuente de errores sin termino yo asumo los míos. Lo más fácil para mí hubiese sido corregir el texto arriba escrito sin dar más explicaciones que las necesarias al ofendido. Así, he de decir que los errores que se cometieron en este número original fueron de todos los componentes de aquel grupo. Más allá de nombres concretos debería haber hecho hincapié en la inexperiencia propia de la juventud.
Por ello, eximo a Juan Ignacio Ros Pérez, pidiéndole disculpas públicas, de la total culpabilidad de los errores, graves eso sí, nacidos en este número 1 de Amalgama...ahora bien, de su parte de culpa no....
Un saludo.
Vicente Velasco a 31 de Mayo del 2011.