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Amalgama Número 4 (Enero 2000)


Entramos en el último año del siglo pasado y publicamos el número 4 de la revista Amalgama.
Como ya adelanté en la entrada de número 3, en ésta llevé yo las riendas del diseño y maquetación. Todo seguía siendo un poco artesanal; doblar fotocopias, ordenarlas, graparlas...
Pero este número, al menos, estéticamente, tuvo mejor factura y mejor final. Portadas grises con dos dibujos de María Arespacochaga, prestados de una edición de cuentos de Miguel de Unamuno.
Al respecto de las ilustraciones interiores se minimizaron, tendencia que seguiría en los próximos dos números hasta convertirse en algo testimonial.
Y en referencia al contenido se repitieron varios nombres, aunque la selección fue bastante más exigente. Aún así, viéndolo con perspectiva, en este aspecto teníamos un gran talón de Aquiles con el que luchar.
Participaron Antonio Llorente, Sergio Gallego Morales, Alfredo Wandossell, Juan Ignacio Ros Pérez, Sylvia Inglés, Elena Orenes, Antonio Xavier Rives, José Miguel Arroyo, Juan José Muñoz, Guillermo Vivero Salmerón, Ángel Galindo Piñana y el que escribe, Vicente Velasco Montoya por parte de la poesía. En narrativa nos encontramos con Antonio Vela, Guillermo Vivero Salmerón, Sari Mari Arponen, Juan José Muñoz y Francisco Buyo Larios.
La editorial corrió a cargo de Antonio Vela "...me miras, estoy vivo...sientos tus ojos clavados en mí y quedo inmóvil...me matas...tú decides".
Para terminar os dejo un poema de una persona que siempre sorprendió con sus escasos versos.
Otra vez
Presiento un aviso incesante,
una sensación que me trae recuerdos,
o no, quizás sean ilusiones,
ilusiones creadas buscando apego.
Pero entonces, ¿por qué?
¿Por qué no construyo frase
o concibo pensamiento cuerdo
cuando simplemente la veo?
Antonio Xavier Rives

Primer Musiversando

Vicente Velasco Montoya, Ángel Galindo Piñana, David M y Antonio Marín Albalate
El día 30 de Junio, como aquel que dice ayer, realizamos el primer Musiversando en el bar Tris Tras. Todo un ejemplo de acertado recital que permanecerá mucho tiempo en la memoria y que nos va a llevar a seguir con este proyecto sin objetivo ninguno.
Por ello se va a crear un blog específico que ya podéis encontrar en el apartado de "Otros Lugares", donde se podrán, en cuanto nos pongamos manos a la obra, ver las fotos, videos y demás comentarios de los participantes de esta aventura sin más sentido que la música y la palabra.
Aquí en esta foto, de izquierda a derecha, Vicente Velasco con su acompañante a la guitarra Ángel Galindo "El Piña", y David Eme el cual a su vez acompañó con las cuerdas a Antonio Marín Albalate.
P.S.: No nos olvidamos de Manu y Pedro, componentes de "Pelandruska", sin los cuales la velada no hubiese salido tan redonda y alargada en la nocturnidad. Un saludo para ellos.

Amalgama Número 3 (Noviembre 1999)



...y con todo llegamos al tercer número de Amalgama.
Un número que fue más de transición y en el que se volvieron a recurrir a los mismos errores del inicio, así que para no "amargar" más el recuerdo no los voy a citar de nuevo. Ya no hace falta decir que había demasiada gente que opinaba y que ninguno coincidíamos en el objetivo final. Así, este tercer número parecía más un proyecto de comuna juvenil en el que cualquiera pudo meter su mano sin tomar responsabilidades.
Por ello estas dos portadas, recuerden que una era para la sección de poesía y otra para la de narrativa, en las que no se diferencia el dibujo...o lo que fuese...ya ni me acuerdo. Cómo tampoco recuerdo a algunos de los publicados en la misma, personas que ni conocía y que poseían un dudoso talento para esto de la pluma.
Con todo, y a pesar de todo, salió en aquel penúltimo Otoño del siglo XX con estos nombres: Por la sección de poesía Alfredo Wandossell Amate, Guillermo Vivero Salmerón, Vicente Velasco Montoya, Juan Ignacio Ros Pérez (que seguía bajo su pseudónimo Un Fuego sin Llamas), Sergio Gallego Morales, José Miguel Arroyo, Antonio Llorente Abellán, Héctor Castilla, Elena Orenes y Ángel Galindo Piñana; Y por la sección de narrativa Vicente Velasco (con mi único relato publicado en esta etapa), Antonio Vela, Salvador Calero y Francisco Buyo.
La editorial corrió a cargo de Juan Ignacio Ros Pérez...una amalgama para buscar maravillas en un mundo diseccionado...
Bueno, la única verdad es que éste fue el último número en el que se funcionó de tan mala manera...porque si no pocas maravillas íbamos a buscar. Asumí un poco el control de la situación, ya que parecía que era el único que se cogía verdaderos enfados por el asunto...
Y no me equivoqué, pero eso será en la entrada del número 4, mientras leamos este poema de Ángel Galindo Piñana, con el que el día 30 de de este mes de Junio del 2009 uniré mi voz a su guitarra en un, seguro, delicioso recital.
Reflexión
Geométrica perfecta
indeleble dogma de fe;
formas ovaladas
sobre mentes imperfectas.
Linea recta interminable,
sinrazón desmesurada.
Perfección metropolitana
para cabezas enfermas
de seso y capital.
Los pilares de la vida,
perfectas obras de cemento.
Los ideales se corroen
en una viga de refuerzo,
lo propio se delimita
en ilusiones de bolsillo
donde no entró jamás
un rayo de sol.
Y una mente sin balcones,
¿podrá algún día
ver por si la luz?
¡Qué tristeza tan sutil!
Ángel.

4 en Tris Tras

A la larga los proyectos van tomando forma, de una u otra manera, salvando o esquivando los escollos o la apatía provinciana.
Hace unos meses os informé, exactamente en Febrero del presente año, la realización de un recital que no llegó a realizarse por dificultades técnicas que las ganas no podían solventar.
Afortunadamente hemos unido los destinos de cuatro personas para realizar un recital que a la par sea de poesía y de guitarra, música y voz entrelazadas como homenaje al inicio de todo arte en la historia de la humanidad.
Allí estaremos el que os escribe, Vicente Velasco Montoya, la nieve de Antonio Marín Albalate, y las cuerdas de Ángel  Galindo "El Piña" y David Eme.
Será en el Bar Tris Tras (Carretera El Palmar nº5, Fuente Cubas-Cartagena), el 30 de Junio de este mismo mes y estaremos a puerta cerrada, con invitación a todos aquellos que se quieran acercar de manera sincera, los cuales sabemos sois muchos.

Allí os estaremos esperando los 4.

Amalgama Número 2 (Mayo 1999)




Es momento se seguir relatando aquella aventura que fue la revista literaria Amalgama. Deslizarnos unos meses más en el calendario de aquel ya lejano 1999.
Aquel número traería consigo una notable modificación en el formato de la revista, el cual condicionaría el resto de las demás tiradas posteriores. Al introducirse un buen número de relatos y, sobretodo, por las indicaciones que me hizo personalmente Antonio Llorente Abellán en aquel desaparecido Café-Bar Espartaco de Cartagena, llegué a la conclusión de dividir la revista en dos secciones, una enteramente de poesía y otra de relatos.
Las secciones también tendrían su delimitación física en el formato, ya que cada una tendría una portada diferenciada a cada cara de la revista, estando cada una a la inversa para que se pudieran leer con mayor comodidad. Así, encima de estas linea se pueden observar las dos portadas.
Portada que esta vez tendría un color granate, el cual decidimos Antonio Vela y yo mismo, que para esa ocasión, y para evitar dislates que ya citamos en el recordatorio del número 1, nos hicimos cargo de la realización de la misma.
El resultado fue notablemente mejor, a excepción de que las portadas no salieron ni por asomo como debieran. Aún así fue una bocanada de aire ante tal infausto inicio.
En este número participaron, además del presente con los poemas Iridio 0º e Isósceles, en la sección de poesía Ginés Marín Iniesta, Sergio Gallego Morales, Alfredo Wandossell, Mª Carmen Pérez Almagro Vegekim, Miguel Arroyo, Juan Ignacio Ros bajo su archiseudónimo Un fuego sin Llamas, Ángel Galindo Piñana, Eduardo Solano, Elena Orenes, Guillermo Vivero, El Dormilón (---que sigo sin recordar quién era---), y Antonio Llorente Abellán bajo el pseudónimo de El Tercer Hombre. Y para los relatos tuvimos a Juan Gómez, Alfredo Wandossell y Antonio Vela.
La editorial correría a mi cargo, enfocada a la necesidad y osadía de aquel que escribe y su necesidad de ser leído, terminando con estas palabras: "Ese descubrirse ante tantos ojos, amalgama de pensamientos, sólo nos lleva a una inminente conclusión, ceñida en que aquél que escribe se desnuda, pero nuna lo hace por completo ya que siempre se deja los calcetines del revés."
Como nota a recordar señalar que se concretó con un dueño de un bar de Cartagena, cuyo nombre no voy a decir públicamente, un recital de presentación, pero el cual no se pudo realizar ya que tuvo el despiste de olvidarse del mismo, dejándonos en la estacada una tarde calurosa de Mayo.
Para terminar dejo aquí el poema de Antonio Llorente Abellán.
Poema Suspiro
Insensatez de los cuerpos
que se tambalean
bajo la piel,
el muro blando
que nos existe.
Y un ay dolorido
de no tener conciencia
de los dioses que aguantamos en la sangre
encerrados,
bostezando como locos.
El Tercer Hombre